Posteado por: marcelocassani | 28 de agosto de 2018

¿Qué dice mi factura de electricidad?

Hoy en día escuchamos términos como “eficiencia energetica”, “cuidar la energía”, etc. por todos lados, pero que es la energía, de donde viene? como se transporta? como empezamos a ver la hace dos semanas, en las próximas notas del blog veremos estos temas. Hoy veremos como interpretar una factura.

Como se puede suponer, no cuesta lo mismo generar la electricidad con cualquier central. Por esto es que CAMMESA elabora un ranking con las centrales que deben comenzar a generar en cada momento tratando de dejar inactivas a las centrales más caras. Como resultado de lo mencionado, la energía es más barata cuando se registra menor demanda, lo que suele pasar en horas de la madrugada.

Como los usuarios residenciales suelen tener pequeñas demandas y estas son en las mismas horas es que en sus facturas solamente se les registra la cantidad de energía que se consumió durante el mes, sin importar en qué momento del día fue.

En lo que respecta a usuarios de mayor consumo como supermercados, industrias u hospitales entre otros, sí se les factura según la franja horaria en que se consumió la energía. Estas se dividen en tres:
– Pico (18 a 23 horas)
– Resto (5 a 18 horas)
– Valle (23 a 5 horas)

Además de la energía, se les factura la potencia que tienen contratada. Veamos un ejemplo: la potencia contratada es suponer que tengo un auto capaz de llegar hasta 180 km/h. En lo que respecta a la electricidad es importante no contratar potencia de más ya que estaría incurriendo en un gasto innecesario.
Si no voy a andar a más de 80 km/h no es necesario tener un auto que me puede dar 140 km/h ya que estaré pagando sin usarlo. entonces en energia electrica, si tengo un consumo de 7 kW no es necesario contratar una potencia de 20 kW ya que estaremos pagando de mas por algo que no usamos.

​Otro ítem que puede figurar en nuestra factura es una multa por consumo reactivo o Factor de potencia (FP).
El FP es un indicador del correcto aprovechamiento de la energía eléctrica. Puede tomar valores entre 0 y 1 siendo 1 el máximo aprovechamiento de la energía y 0 un pésimo aprovechamiento. El mínimo valor que suelen exigir las distribuidoras es de 0,95 lo que significa que el 95% de la energía es utilizada por el cliente mientras que el 5% restante es energía que se desaprovecha.

La explicación de por qué una instalación puede tener un FP menor a 1 se encuentra en el tipo de las cargas que se conectan en ella. En artefactos tales como lámparas incandescentes, planchas, calefones y estufas eléctricas, toda la energía que requieren para su funcionamiento se transforma en energía lumínica o calórica, en estos casos el FP toma valor 1 (100% energía activa).

Los equipos que requieren de un motor (lavarropas, heladeras, etc…) y las lámparas fluorescentes necesitan para su funcionamiento además de la energía activa, otro tipo de energía que se llama reactiva. En estos casos, el FP toma valores menores a 1.

¿Cómo solucionar este problema? Los excesivos consumos de energía reactiva pueden ser compensados con CAPACITORES ya que de lo contrario deberemos pagar una penalidad a la distribuidora.
Éstos son elementos eléctricos que, instalados correctamente y con el valor adecuado, compensan la energía reactiva necesaria requerida por la instalación interior, elevando el Factor de Potencia por sobre los valores exigidos. Estos elementos deben ser conectados por instaladores electricistas habilitados ya que este tema presenta cierta complejidad.

Para el uso racional de la energía, es prioritaria la corrección del Factor de Potencia. En la compra de artefactos y maquinarias existen algunas marcas que ya traen compensada esta energía a valores exigibles por la empresa Distribuidora.

El mantenimiento de valores controlados del Factor de Potencia redundará en su beneficio y en el de nuestra Empresa, ya que:
– Aumentará la vida útil de la instalación.
– Evitará la penalización en la facturación.
– Mejorará la calidad del producto técnico del suministro que recibe el Cliente.
– Mejorará la regulación de la tensión del suministro.
– Reducirá las pérdidas por recalentamiento en líneas y elementos de distribución.

Resumiendo, la energía que se transforma en trabajo, se la denomina ENERGÍA ACTIVA, mientras que la usada por el artefacto eléctrico para su propio funcionamiento, se la llama ENERGÍA REACTIVA. Esta última puede ser generada fácilmente en la instalación y de manera más barata lo que trae además como beneficio un menor uso de la red eléctrica.

Hasta la próxima,

Marcelo Cassani

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