Posteado por: marcelocassani | 23 de abril de 2019

El ahorro que no fue…

Un sistema de aire comprimido utilizado en una planta necesitaba un nuevo compresor de aire. La vieja unidad se había tornado problemática y era difícil conseguir partes. Entonces intervino el departamento de compras solicitando presupuestos para una nueva unidad, se obtuvieron tres ofertas de varios proveedores.

Al comparar los precios, el gerente de compras vio que dos de las ofertas eran similares en precio, una de las cuales era el mismo compresor de tornillo lubricado que habían instalado en otro sistema que tenía exactamente la misma aplicación. Pero la tercera unidad tenía un valor 20% menor, y encima el proveedor presento referencias sobre la calidad y la larga vida útil de sus unidades. Al realizar la compra se consideró que era una obviedad, y decidieron la compra de la unidad con precio más bajo ahorrando aproximadamente $7,000 en el precio de compra.

Aproximadamente un año después de la instalación, fui llamado a la empresa para realizar una auditoria en el sistema. Hice algunas mediciones de rutina para ver cómo funcionaban los sistemas en las instalaciones. Las mediciones revelaron algunas diferencias de los sistemas de arranque y control del equipo y tenían costos operativos bastante diferentes. Mientras que el costo del antiguo equipo consumía unos $2,000 por año en consumo eléctrico, el otro, usando el nuevo compresor, consumía $25,000 por año en electricidad.

Desconocido para el departamento de compras, el nuevo compresor se había comprado sin ninguna característica de ahorro de energía. Este compresor, que produce muy poco caudal de aire en promedio, funcionaba constantemente en un modo de control llamado modulación y no tenía otro régimen operativo que el de “funcionamiento constante”. En la modulación, este compresor funciona constantemente, y al hacerlo consume no menos del 70% de su potencia a plena carga.

El otro sistema usaba una marca de compresor que funciona en el modo más eficiente de carga/descarga, y estos compresores estaban equipados con apagado automático, lo que permite que el compresor se apague por completo, con una potencia mínima, entre ciclos de carga. Como resultado, el compresor pasa la mayor parte del tiempo apagado.

El comprador creía que le había ahorrado a la compañía U$7,000 en costos de compra, pero su decisión de comprar basada solo en el precio inicial le costó a la compañía $23,000 en costos adicionales de electricidad por cada año de vida del compresor. Esto es economía falsa en su extremo.
Al comprar compresores de aire, especialmente la variante de tornillo lubricado, ¡los costos del ciclo de vida total deben tenerse en cuenta!

Si necesita un asesoramiento imparcial al momento de compra de su nuevo equipo no sude en contactarme. Puedo ayudarlo y hacerle ahorrar dinero y dolores de cabeza.

Hasta la próxima,

Marcelo Cassani

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